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Voladura del castillo de Amaiur
Joseba Asiron   

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Orreaga

Semanas atrás vimos que, tras el asedio y toma del castillo de Amaiur, consumada el 19 de julio, los navarros apresados fueron encerrados en diferentes prisiones, y que el alcaide Jaime Belaz y su hijo Luis fueron asesinados en su celda apenas dos semanas después. Eliminados estos incómodos obstáculos, quedaba todavía pendiente el destino del viejo gaztelu beltza baztanés, que había quedado muy maltrecho tras el intenso bombardeo. En un principio se dieron órdenes encaminadas a su rehabilitación, pero el 30 de julio, de forma sorprendente, el virrey conde de Miranda ordenó su inmediata demolición, "de manera que no quede piedra sobre piedra". El 12 de agosto de 1522, hoy hace exactamente 490 años, el antiquísimo castillo voló por los aires hasta sus cimientos, en una explosión que pudo escucharse en todo el valle de Baztan. Tan solo algunos despojos fueron salvados de la destrucción, como una pequeña pieza de artillería, ya inutilizada, que fue vendida al herrero de Elizondo para que la fundiese, o la puerta de hierro del castillo, que el beaumontés Martín de Ursúa se llevó para ponerla en su casa. Cinco siglos después sería redescubierta en la torre Jauregizaharrea de Arraioz, todavía acribillada por los disparos efectuados contra ella en 1522.

Desde el año 2006 la Sociedad de Ciencias Aranzadi está procediendo a la sistemática excavación arqueológica del castillo de Amaiur. En las 7 campañas realizadas se ha podido recuperar el trazado exacto de sus viejos muros, las torres circulares que los flanqueaban, algunas de las dependencias interiores y hasta un aljibe para acumular el agua de lluvia y poder soportar los asedios. En lo más hondo del depósito se encontraba aún el cubo con el que extraían el agua. Entre los escombros han aparecido además clavos, puntas de flecha y lanza, huesos de los animales con los que sus ocupantes se alimentaban, multitud de trozos de metralla e incluso varias bombas intactas, así como una espada, fundida a fines del siglo XV, que ha permanecido sepultada entre los escombros desde que se soltó de la mano de su dueño, en aquel trágico verano de 1522. En estos calurosos días de agosto los arqueólogos de Aranzadi se afanan en la excavación del castillo negro de Amaiur, para terminar de recuperar este irrenunciable símbolo de Navarra. Besarkada handi bat beraientzat.

 

http://www.noticiasdenavarra.com/2012/08/12/ocio-y-cultura/voladura-del-castillo-de-amaiur