Inicio 1512: crónica Cae Estella

Cae Estella
Joseba Asiron   

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Lizarra

A principios del siglo XVI la ciudad de Estella constituía el bastión occidental del Reino de Navarra. El origen de la vieja población vascona de Lizarra se perdía en la noche de los tiempos, pero fue el rey Sancho Ramírez quien le dio carta de naturaleza, en el año 1090, con su fundación oficial. Cuando en 1200 Castilla conquistó toda la mitad occidental de Navarra, Estella y su merindad quedaron en la vanguardia del reino, en primera línea de fuego, como la proa de un gran barco, rodeados de enemigos por todas partes. Esto marcó el destino de Estella, que se dotó de un importante sistema defensivo, compuesto por cuatro castillos, situados en las colinas que rodeaban la ciudad: el llamado Castillo Mayor y las fortalezas de La Atalaya, Belmecher y Zalatambor. Constituían un imponente resorte defensivo, que se complementaba con otros castillos de frontera, con los que mantenían comunicación visual, como el de Deio en Monjardín.

La agresividad de Castilla no se detuvo con la invasión de 1200, ni siquiera con la posterior conquista de Laguardia, la Sonsierra y las Cinco Villas de Los Arcos, acaecida en 1463, por lo que Estella siguió siendo el gran bastión navarro contra el imperialismo castellano, y de este modo se llegó a agosto de 1512. En aquel verano las ciudades y pueblos de Navarra estaban cayendo en cascada ante el avance imparable del ejército del duque de Alba. Con los reyes Juan y Catalina huidos en Baja Navarra y sin un ejército capaz de hacer frente al enemigo, Estella, como antes había pasado con Pamplona, no tuvo más remedio que abrir sus puertas a los castellanos, para evitar el saqueo y la total destrucción de la ciudad. El 22 de agosto de 1512 la infantería española entraba en la ciudad a toque de tambores y clarines, y tomaba posesión oficial de ella ante las puertas de la iglesia del Santo Sepulcro. Mientras se producía la ceremonia, no obstante, navarros y castellanos mirarían de reojo hacia arriba, esperanzados los unos y recelosos los otros, puesto que los viejos castillos estelleses que coronaban la ciudad seguían resistiendo de forma tenaz. Al frente de ellos se encontraban algunos de los más bravos legitimistas navarros, como Johan Remíriz de Baquedano, señor de San Martín de Ameskoa, vencedor de los castellanos en Zegarrain, y que caería muerto durante la defensa de Hondarribia en 1522, y Jaime Bélaz de Medrano, el futuro alcaide de Amaiur, que tras diez años de lucha terminaría sus días en una oscura celda de Pamplona, envenenado por sus carceleros.

 

http://www.noticiasdenavarra.com/2012/08/26/ocio-y-cultura/cae-estella