Se casan los Reyes Católicos Imprimir
Marc Pons   
Sábado, 21 de Octubre de 2017 09:29

Tal día como hoy del año 1469, hace 548 años, se casaban en Valladolid los príncipes herederos de las coronas de Aragón —Fernando— y de Castilla —Isabel—, ambos de la casa de Trastámara, y culminaban el proyecto de unión dinástica de sus respectivos dominios. El matrimonio de Fernando y de Isabel era, también, el resultado final de un conflicto que había enfrentado dos poderosos partidos oligárquicos con presencia y con intereses por todos los reinos peninsulares. Este conflicto había conocido varias manifestaciones, tanto en el campo de la diplomacia como en el campo de la guerra. Castilla había sufrido una guerra civil devastadora que marcaría decisivamente su futuro político y económico.

Los dos bandos en conflicto eran denominados partido aragonés y partido portugués. Los primeros eran partidarios de la unión dinástica de Castilla y de Aragón, y estaba formado por las élites mercantiles catalanas y valencianas y parte de las oligarquías latifundistas castellanas. El proyecto "aragonés" pasaba por reforzar el poder del rey —tradicional aliado de las élites mercantiles— en detrimento de la aristocracia catalana. En cambio los segundos eran partidarios de la unión dinástica de Castilla y Portugal, y estaba formado por las élites mercantiles portuguesas y parte de las oligarquías latifundistas castellanas. El proyecto "portugués" estaba centrado en la expansión y el dominio señorial y comercial en el norte de África.

El posicionamiento del partido aragonés obedecía a un conflicto que, en la Corona de Aragón, remontaba a décadas anteriores. El rey, la burguesía mercantil y el campesinado de redención habían mantenido pactos para diluir el poder de la aristocracia que, especialmente en Catalunya como país feudal, tenía tanta o más fuerza que la monarquía. El matrimonio de Fernando y de Isabel culminaba una maniobra política iniciada cincuenta y siete años antes, con la entronización de los Trastámara en la Corona de Aragón (1412), que marcaría la progresiva gravitación de las grandes casas nobiliarias catalanas —el brazo armado del Principado— hacia Castilla; y la práctica desaparición de este corpus social en Catalunya.

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