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El inesperado factor Rigau PDF Imprimir E-mail
Pere Cardús Cardellach   
Viernes, 10 de Marzo de 2017 17:55

Han quedado vistos para sentencia dos juicios contra el 9-N. El que se hizo en Barcelona a Mas, Ortega y Rigau y el que se hizo en Madrid a Homs. Ahora veremos cuando salen las sentencias y cuál es el castigo del Estado español a los responsables de aquella jornada histórica. Todo hace pensar que la condena será segura. Que estos cuatro políticos serán inhabilitados por la justicia española. En el caso de Mas y Ortega, la inhabilitación no tiene implicaciones inmediatas, porque ahora mismo no ocupan ningún cargo institucional. En el caso de Rigau y de Homs, la cosa es diferente.

Homs es diputado en el congreso español. Es decir, en una cámara parlamentaria que representa la soberanía española y que no tiene ningún interés, ningún mandato ni ninguna mayoría independentista. Por tanto, es evidente que, si Homs es inhabilitado, no tendrá más remedio que abandonar el congreso e irse a casa o a donde quiera. Quiero decir que no hay que esperar que la mesa del congreso español haga ningún gesto de solidaridad ni de protesta, y menos de desobediencia a la sentencia del Tribunal Supremo. Al fin y al cabo, son sus leyes, su justicia y sus instituciones. Para nosotros, empiezan a ser cosas del pasado y con presencia catalana residual (para terminar de arreglar los papeles del cierre de la barraca).

En cambio, el caso de Rigau es muy diferente. El exconsejera de Enseñanza es diputada de Juntos por el Sí en el Parlament. El Parlament es la sede de la soberanía del pueblo de Cataluña. Esta cámara tiene un mandato de las elecciones del 27 de septiembre, tiene aprobadas quién sabe cuántas declaraciones de soberanía y tiene una declaración del 9 de noviembre que dice que 'no se supeditará a las decisiones de las instituciones del Estado español'. Y sobre todo, tiene una mayoría independentista. Por tanto, si Rigau es inhabilitada por la justicia española, el parlamento deberá tomar una decisión. ¿Acatará la sentencia? ¿Hará como quien oye llover? ¿Ratificará a Rigau como representante de la ciudadanía elegida democráticamente? ¿Aceptará que la justicia española decida la composición de la cámara?

Hemos hablado mucho de la reacción que habría si inhabilitaran a Carme Forcadell. Y es cierto que la presidenta de la cámara -segunda autoridad del Principado- tiene una importancia simbólica especial. Pero la sentencia contra Rigau llegará antes y habrá que tomar una decisión clara y asumir las consecuencias. Veo claro que el parlamento debe ser coherente. Y que una claudicación ante la justicia española en este caso no haría sino abrir la caja de Pandora. Porque se enviaría un mensaje muy negativo al Estado español señalando un camino de represión fácil contra la soberanía catalana.

Cuando la justicia española pretenda inhabilitar a Rigau, Carme Forcadell deberá invitar a la diputada a continuar trabajando con absoluta normalidad en la cámara. Y, a continuación, hacer exactamente eso: actuar con normalidad catalana ante la excepcionalidad española. ¿Qué pasará luego? Ya lo veremos. De entrada, los abogados de Rigau presentarán un recurso al Tribunal Supremo que dejará en suspenso la inhabilitación. Y pueden pasar varios meses hasta la resolución definitiva de este tribunal. Después, si la resolución del Supremo confirma la sentencia del TSJC contra Rigau, se podrá presentar un recurso de amparo al Tribunal Constitucional... Pero, ¿dónde estaremos cuando llegue ese momento?

El recorrido por todo el circuito judicial español se hará porque es la única vía para llegar al Tribunal Europeo de Estrasburgo. Este tribunal internacional no admite casos que no hayan agotado todas las posibilidades en los estados de origen. Además, la resolución final de Estrasburgo puede llegar dentro de unos cuantos años. Serán resoluciones que podrán ir bien como jurisprudencia para los procesos que puedan seguir el País Valenciano o las Islas en un futuro.

Con todo, si algo hay que tener presente estas semanas y meses venideros es que la soberanía se ejerce o no sirve de nada. Ahora es la hora de ser consecuentes con lo que ha votado el pueblo y con lo que ha aprobado el parlamento. Por lo tanto, Forcadell, Juntos por el Sí y la CUP no se podrán ocultar en el hecho de que la sentencia del TSJC contra Rigau no sea definitiva sin la resolución del previsible recurso al Supremo. Habrá que ratificar Rigau como representante de los catalanes desde el primer minuto. El mismo día de la sentencia, si puede ser. Será la señal de que el pueblo catalán ha comenzado a pasar los montes. Y luego, actuar con normalidad. E ir marchando.

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