Inicio Catalunya El golpe demoledor de Trump a Rajoy sobre el 1-O, en siete momentos y un resbalón

El golpe demoledor de Trump a Rajoy sobre el 1-O, en siete momentos y un resbalón PDF Imprimir E-mail
Pere Cardús   
Viernes, 29 de Septiembre de 2017 16:44

EL presidente del Gobierno,español, Mariano Rajoy, se la jugó ayer yendo a ver al presidente estadounidense, Donald Trump, cinco días antes del referéndum de autodeterminación de Cataluña. La jugada podía salirle bien o muy mal. Y es evidente que Rajoy salió escaldado de la Casa Blanca. Suerte que su equipo ya había anunciado que el viernes no asistiría a la cumbre europea de Tallin, porque el riesgo era aún mayor. El caso es que en la conferencia de prensa, Trump respondió las preguntas sobre el 1-O en Cataluña con muchos comentarios que ponían a Rajoy en evidencia y que la Moncloa no se debía esperar.

La respuesta
Lo primero que hay que observar es que fue Rajoy quien se apresuró a dar la primera palabra a un periodista español, el corresponsal de la agencia EFE, que hizo la pregunta tal como convenía al gobierno español: ¿qué piensa de la situación de Cataluña? ¿Apoya la actuación del gobierno español? La respuesta de Trump: España es un gran país y debería seguir unido. Hemos ido viendo cómo avanza la situación, que hace siglos que va avanzando. No sabemos si van a votar. El presidente Rajoy dirá que no, pero creo que la gente se opondrá. Es sólo una opinión personal mía, pero creo que España debería continuar unida'.'

En una segunda pregunta sobre cómo resolvería la situación de Cataluña, Trump dijo: 'Creo que la gente de Cataluña quiere a España. Yo votaría por una España unida. Creo que la gente de Cataluña se quedará en España, sería una tontería no hacerlo. En un país tan bonito y tan histórico... 'Trump no se pronunció en ningún momento sobre la deriva represiva y autoritaria del Estado español para tratar de frenar el referéndum.

Un asunto no muy interno
Antes de entrar en el contenido de la respuesta de Trump, es bueno observar que pudo resolver la pregunta con un 'esto es un asunto interno de España que han de resolver sus instituciones'. El máximo deseo de la diplomacia española era obtener este tipo de respuesta, que ayuda a minimizar el problema. Cuando es imposible obtener declaraciones contra de la voluntad democrática de los catalanes, el Estado español ha quedado satisfecho muy a menudo con este tipo de respuestas. Pero ayer, cuando llegó el momento de la conferencia de prensa, Trump tenía ganas de responder y el asunto interno dejaba de ser interno, una vez más.

Frase de manual
Como es lógico, la diplomacia española había tratado de la cuestión de Cataluña en las reuniones de preparación del encuentro entre los dos presidentes. Es posible que también hablaran ellos mismos en la conversación que tuvieron en el despacho oval (más protocolaria que decisoria). Por lo tanto, era normal que Trump expresara una fórmula convenida -como también hizo Obama en la última visita de Rajoy a Washington- de la España 'unida y fuerte'. Con esta frase, la presidencia norteamericana satisfacía los medios del régimen español para poder titular con estas palabras. Sin embargo, Trump tenía ganas de hablar un poco más.

Un conflicto político histórico

Tras la frase de rigor, el presidente estadounidense hacía una declaración sorprendente: el conflicto de Cataluña es un conflicto que avanza desde hace siglos. El relato de Rajoy y sus ayudantes es que esto que pasa en Cataluña es el resultado de una obsesión de unos cuantos dirigentes que han conseguido manipular una minoría activa de la población por medio de TV3 y las escuelas. Pero Trump tiene otro, de relato. Concretamente, el 'soufflé' que observa el presidente estadounidense viene inflado hace 'siglos'.

La impotencia de Rajoy
Si con este reconocimiento del origen histórico del conflicto no era suficiente, Trump añadía que sabía que Rajoy no quería que se votara, pero que la gente no lo seguiría y votaría igualmente. Decir que el domingo la gente se opondría a la prohibición del presidente español es una manera indirecta de reconocer la voluntad de decidir de los catalanes. Además, Trump soltaba, a pocos metros de Rajoy, que sería incapaz de frenar la voluntad de los ciudadanos. Se hace difícil saber hasta qué punto el presidente de EEUU era consciente de que ponía de relieve la impotencia de Rajoy en el Estado español.

Rebajas presidenciales
Otro momento de la respuesta de Trump que debía preocuparse mucho quienes estaban convencidos de que esta visita podía ser una buena idea fue cuando dejó claro que después expresaría una opinión personal 'suya. Todo un presidente norteamericano, cuando debía pronunciarse sobre la voluntad de independizarse de los catalanes, dejaba claro que la idea de que España debería continuar unida 'era una opinión personal'. Por lo tanto, no era una posición oficial de los Estados Unidos sobre el conflicto del Estado español con Cataluña. La rebaja del valor de aquella frase de Trump no podía ser mayor en el lenguaje diplomático.

Aval implícito al referéndum
Si con todos los detalles anteriores no había sido suficiente, en la segunda respuesta de Trump, el presidente estadounidense añadía una nueva idea: él votaría por una 'España unida '. Claro, si le habían preguntado por el referéndum del domingo, respondió que votaría por una España unida era una manera implícita de avalar la participación en el referéndum. Trump votaría, aunque votaría no. Teniendo en cuenta que la letanía del Estado español consiste en decir que votar es ilegal y que no debe participar en el referéndum, una afirmación como la de Trump -'yo votaria'- era un torpedo a la línea de flotación de la estrategia española contra el 1-O.

Argumentos del no
Finalmente, la respuesta de Trump sobre Cataluña contenía una última aportación al debate sobre la independencia. El presidente estadounidense decidía explicitar por qué la gente de Cataluña debería votar a favor de quedarse en España: porque es un país hermoso e histórico. Contra todos los pronósticos, el argumento del presidente estadounidense no era que el Estado catalán permanecería siglos navegando por la galaxia, ni que perdería el 20% del PIB, como auguran algunas voces de Madrid. El argumento del presidente Trump era la belleza y la antigüedad de España.

El desliz de Rajoy
Aparte la respuesta de Trump, que Rajoy seguía con el auricular de la traducción simultánea cada vez más nervioso, el presidente español también tuvo que responder alguna pregunta incómoda. Y, poco habituado a una situación como aquella, se hizo un lío y dijo algo que cualquier asesor le habría aconsejado el ahorrarse. En una respuesta sobre la posibilidad de una declaración de independencia unilateral, Rajoy dijo: 'La decisión de declarar unilateralmente la independencia no me corresponde a mí, como es evidente. Es una decisión que deberá tomar, o no, el parlamento catalán'.

Por lógica, Rajoy no piensa que el parlamento tenga el derecho de proclamar unilateralmente la independencia. Pero en uno de sus líos habituales, dejó abierta la puerta a esta idea descabellada'.

Entre una cosa y otra, Rajoy ha salido muy penoso de esta visita, que era evidente que presentaba riesgos para el gobierno español. Y una de las demostraciones del fracaso de Rajoy fue la reacción de los grandes diarios españolistas, que colocaron la noticia (evidentemente, con la frase de la España unida) en un segundo plano de las portadas digitales. La diplomacia española se fue a dormir escarmentada, después de añadir a esta batacazo en Washington las comparaciones con la represión turca hecha por los corresponsales de los grandes medios en Bruselas , ante el portavoz de la Comisión Europea, Margaritis Schinas. Día negro para España en el frente internacional.

Vilaweb