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Confianzas y desconfianzas PDF Imprimir E-mail
Salvador Cardús   
Viernes, 26 de Enero de 2018 09:44

La estadounidense National Public Radio (no confundir 'público' con 'institucional': quiere decir que es una radio independiente, mantenida por sus oyentes) acaba de publicar su última encuesta sobre la confianza del país en sus instituciones políticas. La síntesis que hace es contundente: "La confianza en las instituciones que han sido el fundamento de la política y el capitalismo de Estados Unidos se está hundiendo".

Seguro que hay un exceso de dramatismo en el titular, pero lo cierto es que algunas de las grandes instituciones estadounidenses pasan horas bajas. Se salvan el ejército, el Tribunal Supremo, las organizaciones religiosas y el FBI, que merecen "mucha" o "bastante" confianza, del 87%, 59%, 58% y 57% respectivamente de los encuestados. En cambio, están en la cola con "apenas" confianza o "nada" -con un 71%, 68%, 68% y 62% de los encuestados respectivamente- el Congreso, el Partido Republicano, los medios de comunicación y el Partido Demócrata. Los tribunales ordinarios y la banca se quedan a medio camino. Ganan, dicho rápido, la ley y el orden. Y pierden las instituciones que podríamos llamar "deliberativas", donde hay ideología, información y debate.

Creo que es interesante compararlo con datos similares de Cataluña. En el último Barómetro del Centro de Estudios de Opinión, de octubre del 2017 -habrá que estar muy atentos a si hay cambios significativos en el próximo Barómetro-, las valoraciones son casi las inversas de las anteriores. (Como el CEO cuantifica la valoración del 0 al 10, para comparar aquí consideraré como desconfianza la puntuación de 0 a 5, y como confianza de 6 a 10, y lo traduciré en porcentajes.) Así, a los Mossos -la institución que merece más confianza de todas- les siguen el Parlamento, el gobierno de la Generalitat y los medios de comunicación: se fían 76%, 62%, 60% y 57% de los encuestados. En el otro extremo está la máxima desconfianza: la monarquía (el 78% de los encuestados no se fían), el gobierno español (78%), los tribunales de justicia (76%), la banca (70%), la Iglesia (70%),

Aparte la valoración de las instituciones afectadas más directamente por el conflicto nacional -la monarquía, el gobierno o la policía españoles-, y al contrario de los Estados Unidos, aquí tenemos a la cola de la confianza, con el máximo descrédito, la justicia, el Constitucional (comparable al Tribunal Supremo de allí), la banca, la Iglesia y el ejército. Es decir, la desconfianza se la llevan las instituciones fundamentadas en la autoridad, la ley y el orden, y parece que nos fiamos más de las instituciones propias y más deliberativas. Sólo coincidimos en la confianza en nuestra policía, los Mossos. Y también en la desconfianza en los partidos, que, aunque aquí y allá son de naturaleza muy distinta, coinciden en ser un tipo de estructura demasiado rígida para unas dinámicas políticas cada vez más complejas y cambiantes.

Especular sobre esta divergencia de confianzas y desconfianzas es tan tentador como arriesgado. Pero sugeriré algunas hipótesis. Primera: si en Cataluña nos fiamos más de la deliberación que de la ley, ¿eso nos haría -paradójicamente- una sociedad políticamente más abierta y por ello más inestable que la norteamericana? Segunda: ¿esta divergencia podría explicarse por el hecho de no sentir el Estado como propio y que los mecanismos de legitimación de la ley y el orden en Cataluña fueran más débiles? Tercera: ¿la alta confianza en los Mossos equivaldría a la identificación que tienen los estadounidenses con su ejército? Cuarta: ¿este diferente orden de adhesiones a las instituciones públicas se explica por las diversas debilidades y cualidades democráticas de cada país? Y quinta: si bien parece deseable fiarse de las instituciones más deliberativas, ¿se puede tener una democracia de calidad sin poder confiar más en la autoridad y la ley de lo que lo hacemos ahora mismo los catalanes?

ARA