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Una sarta, quizás no muy coherente PDF Imprimir E-mail
Shaud Melgar-Foraster   
Lunes, 12 de Febrero de 2018 14:11

Hoy quisiera hablar de la situación en Cataluña, pero lo que pasa, por parte de España y a primera vista casi incomprensible, me deja sin saber ni por donde empezar. No me falta información, de hecho me ahogo de tanta que tengo, y los mil temas que me vienen a la cabeza no me permiten encontrar un hilo para desarrollar algo que no sea una maraña. Claro, me pueden decir que no me lie y escriba sobre mis libros o cualquier otra cosa, pero ya hace mucho que quiero hablar de la situación en Cataluña -entre todo el trabajo que tengo siempre, las operaciones, romperme el pie y etcétera, me ha resultado muy difícil ponerme a ello.

Cuando en la universidad me preguntan cómo sigue todo en Cataluña, les tengo que decir: "¿Tienen diez horas para ponerse al día?" Con mis estudiantes de cultura catalana de este año académico, que terminaron el curso en diciembre, es más fácil porque ya tienen una base y ellos mismos se informan como pueden (no siempre bien, porque las noticias en inglés no son las más ideales), pero los otros estudiantes y los profesores desconocen la historia de fondo y tienen una información bastante deficiente de la situación de última hora. Por lo menos, al final Cataluña está en el mapa y prácticamente todo el mundo está enterado del 1 de octubre, de quién es el presidente Puigdemont y dónde se encuentra. También algunos saben que hay presos políticos.

Hace unas semanas, un profesor de francés con quien me topo de vez en cuando me dijo: "Celebro verte por aquí. Pensaba que estabas en la cárcel". "¿En la cárcel?", Dije yo. "Mujer, es que parece que España está encarcelando a todos los catalanes". Ya me querrían encarcelada. No en la España peninsular, que por qué narices deberían saber quién soy, sino los de la embajada española en Canadá. Sólo hay que ver cómo me miran cuando se pasean como pavos por mi universidad, o cómo el año pasado se metió en mi despacho aquella impresentable de la embajada -sin llamar y exigiéndome que le dijera qué hacía allí-. Sabe perfectamente quién soy, ya que hace muchos años que aguanto a esta gente metida continuamente a la universidad. Porque España se mete por todas partes, como en las universidades canadienses, con la excusa de que se enseña castellano. Y da conferencias, a veces sobre literatura, pero en estos últimos años sólo se dedica a adoctrinar a los estudiantes, si puede. (Pasarse una hora escuchando el embajador hablando de las excelencia de la bandera española les debe resultar aburridísimo). También ayuda a llenar las arcas de las universidades con cantidades considerables de dinero.

España paga en el extranjero con el fin de salirse con la suya. España compra el silencio. Y quién sabe qué más hace para tener a tantos países punto en boca. Y España es un Estado, pero Cataluña no es, no todavía, por mucho que en cierto modo seamos una república. Me he hartado de escribir que mientras no seamos un Estado reconocido nadie nos hará caso. Sin embargo, nos encontramos con una situación de 'catch-22', como decimos en inglés, o de un pez que se muerde la cola: no somos un Estado porque no nos reconocen y no nos reconocen porque no somos un Estado. Yo no tengo el desatascador -ojalá lo tuviera-, sólo sé que tenemos que ser muy contundentes, que debemos tener todos claro que Puigdemont es nuestro presidente y, también, que necesitamos tener mejor información sobre Cataluña en inglés. Ah, y aunque las constantes manifestaciones, del tipo que sean, son muy de agradecer, habría que hacerlas más concentradas, pero sin que pase demasiado tiempo entre una y otra. Es la opinión de alguien que lo ve de lejos y está rodeada de otra gente que también lo ve desde aquí y con menos conocimientos sobre el tema que yo. A los extranjeros se les debe coger por sorpresa y dejarlos embobados, no hacerles perder el interés con una sobredosis de lo mismo en todo momento.

Por último, es imprescindible informar sobre la historia de Cataluña, de lo contrario parece que nos la hemos inventado de repente (sigo hablando del extranjero, de Canadá si quieren). Y les paso el comentario de una estudiante de cultura catalana del año pasado, cuando sólo hacía un par de semanas que estudiaba esta asignatura:

I am ashamed to say that I have not really heard about Catalonia until this class. I have also never heard about Catalonia history either. As a person who enjoys history, I want to know why Spain has such vendetta towards Catalonia. (Me da vergüenza decir que antes de esta clase realmente nunca había oído nada sobre Cataluña. Ni había oído nada sobre la historia de Cataluña. Como persona que disfruta de la historia, quiero saber por qué España tiene tal vendetta contra Cataluña).

https://maiera.wordpress.com/2018/02/10/un-enfilall-potser-no-gaire-coherent/