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Impresiones sobre la encrucijada del cono sudamericano PDF Imprimir E-mail
Josu Sorauren   

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II

El expolio de Sudamérica –es una opinión repetida hasta la saciedad-, fue el que a partir del siglo XVIII, aportó el desarrollo y la prosperidad, primero europea, posteriormente yanqui. Nunca se ponderará suficientemente, hasta que punto la peste del colonialismo humilla y destruye a los países colonizados.

Las ciudades sudamericanas –con honrosas excepciones- son el mejor reflejo de la degradación socioeconómica de estas tierras.

Si exceptuamos las zonas residenciales, auténticos guetos de la oligarquía –y que nada tienen que envidiar a las europeas-, los centros urbanos son una auténtica ruina.

Podíamos hablar de Sao Paulo, donde los escasos edificios coloniales quedan constreñidos o asfixiados por torres fantasmagóricas, estéticamente insoportables, muchas deshabitadas, desconchadas, pintarrajeadas… Calles  donde  tantos  desheredados dormitan entre basuras y asfaltos agrietados…

Hablemos de ciudades, pretendidamente paradigmáticas, como La Plata, la ciudad de las diagonales, con un trazado urbanístico modélico… Pues bien, La Plata, si exceptuamos la impresionante plaza presidida por su impoluta catedral neogótica y su entorno, a nada que la pateas te da la impresión de que se desmorona. Edificios tan bellos como la facultad de veterinaria –por citar alguno- no pueden ocultar ni las goteras, ni la sensación de desaliño en sus oxidadas cubiertas…

Son dos ejemplos significativos. La propia Buenos Aires, aunque conserva las huellas de grandeza de la metrópoli que fue, cada vez que me asomo a sus entrañas, me parece más destartalada…

Evidentemente, todo esto es el resultado de unas municipalidades empobrecidas o arruinadas, que son incapaces de atender hasta los servicios más básicos de sus ciudadanos, como son sanidad y educación.

Efectivamente, es la impronta de la colonización, de las élites que la continuaron y de sus políticas dictatoriales o militaristas o bananeras.

Y sin embargo, hay algo en estas ciudades latinoamericanas, que les da una proyección de futuro que para si quisieran las europeas.

Cierto es que las ciudades europeas se muestran bien conservadas, repletas de bellos parques y monumentos, en ocasiones con apoteosis de cemento unas veces bellas y aceptables, otras, de dudoso gusto…Y por supuesto, tan asépticas y con frecuencia tan grises y frías… Hoy día, muchas de ellas, más parecen ciudades hechas para turistas y jubilatas. Ciudades muertas…

Todo lo contrario que los pueblos sudamericanos, habitualmente una explosión de juventud y de color.

Da lo mismo que se trate de una favela o de un paseo de Río de Janeiro, o de esos barrios viejos y rotos, tan abigarrados de vida de Asunción, que de una gran avenida bonaerense o Cordobesa.

Si exceptuamos, los bien conocidos rincones del trapicheo, en todos los rincones más o menos céntricos, bulle la gente, el negocio callejero, cualquier afán mercantil o cambalache…

Y siempre y por doquier, pandas y algarabía de pibas y pibes, porque son  ciudades rebosantes de jóvenes. Una fuerza que tarde o temprano se ha de revelar contra la estructura vieja y caduca de las mafias políticas dirigentes, absolutamente corrompidas.

Cuando frecuentas tus visitas a Latinoamérica, forzosamente has de cambiar la actitud o el espíritu con que te acercabas por primera vez a estas tierras.

Aquella  obsesión inicial de visitar los centros turísticos propuestos por los “tours operators”, prácticamente te evadía de la realidad social.

Lo más insultante, era esa pose o autocomplacencia estúpida con que el turista miraba al entorno autóctono, ese engreimiento que le aportaba vivir con el euro. Todo un complejo de estupidez, ignorancia e insolidaridad…

No tardé en enterarme lo que pensaban los nativos más cultos sobre esa pose chulesca del yanqui o del europeo.

Aún recuerdo las palabras de aquel ingeniero argentino que me encontré en el Chalten. El me confesaba, que para sobrevivir, había de completar su dedicación a la profesión con bastantes horas de profesorado.

“¿Si supieran, todos esos turistas tan fatuos, de dónde les viene la chulería de sus euros, o por qué nuestros pesos no valen una m…?

Lo cierto es, que una vez que decidí apartarme de los circuitos turísticos, viajar a mi aire involucrándome en la vida y costumbres del paisanaje, comprendí que lo más cabal era bajar los humos. De hecho, hoy es el día en que viviendo con ellos, es inevitable e incluso razonable, cierto complejo de culpabilidad.

Es cuando llegas a entender que somos nosotros quien debemos aprender de ellos, a vivir con lo justo e incluso con lo escaso, con una sonrisa…

Pensé que podía profundizar en el conocimiento de  las causas de aquella lamentable coyuntura socio-económica, departiendo con miembros de algunas casas vascas. Vano intento.

Las “euskaletxea” de La Plata y Necoechea (sic), son centros, es mi impresión, donde se reúne cierta burguesía, con antecedentes vascos. Ambas gozan, “vox populi”, de excelentes restoranes. Deduces que estás en una Euskal-etxea, por las fotos de personajes: paisajes, algún lehendakari, Perurena, pelotaris etc… y de los típicos motivos euskaldunes: algún zazpiak bat y sobre todos instrumental de frontón…el típico trinquete y poco más.

Uno, bastante ingenuo, saludaba al entrar con un arraltsaldeon, y como respuesta recibía  una mirada entre estúpida y curiosa: “¿Están ustedes paseando? ¿de qué parte de España son ustedes? Mi abuelo debía ser de Bilbao…”.

Le dijimos que éramos vascos y que  queríamos visitar y hablar con algún responsable. Era inútil, bien sea por la hora intempestiva, –siete de la tarde- la realidad era, que salvo algún crío jugando a pala en el trinquete y algunos jubilados al ajedrez, allí no se percibía más mejunje. Y como nadie daba razón de nada, nos quedamos “in albis”, esperando para una próxima ocasión, las interesantes referencias de la “entusiasta” diáspora.

Si en Europa, las prácticas del neoliberalismo, nos está conduciendo –aunque nos lo traten de ocultar-, a un callejón sin salida, muchos países sudamericanos, ya están en ese negro callejón. Lógico, porque tales países están usurpados y sometidos al pillaje sin control de las peores mañas de las empresas foráneas, las de aquí y las de allí… La minería, la energía, el agua, el campo…la segunda o la enésima colonización, cada vez más frenética…

Yanquilandia y el socio europeo arrasan sin contemplaciones. Hemos visto, como año tras año, sobre todo en Argentina, la miseria avanza incontenible. Cuando atravesábamos Formosa y el Chaco, contemplamos situaciones que a  cualquier ser humano con un mínimo de conciencia, le avergüenzan por inhumanas y tercermundistas.

Cuando en multitud de ocasiones, lo que para nosotros serían carencias –nadie renuncia a denunciarlas-, para ellos sería bienestar.

Por eso nos parece abyecto cuando no criminal, las campañas mediáticas que se fabrican por estos lares contra los pueblos emergentes.

Porque la realidad es, que algunos pueblos sudamericanos, con enormes trabas y zancadillas de las multinacionales, viendo la realidad de Argentina, Colombia…etc y por supuesto la propia, tratan de liberarse de una opresión multisecular.

Hoy, conocido y visto lo visto, desde un planteamiento mínimamente justo y solidario sólo cabe una respuesta y una denuncia contundente contra la injerencia “gringa” en Sudamérica. Dejemos en Paz a los Chavez, Lulas, a los Morales… Que cada pueblo componga su casa.

Yanquis, europeos: “Go you to your house”

 

Publicado por Nabarralde-k argitaratua



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