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La (GGCT) y los zombis PDF Imprimir E-mail
Josu Sorauren   
Miércoles, 01 de Febrero de 2017 13:22

Hoy por hoy, parece innegable que toda la política internacional pivota en torno a la (GGCT) guerra global contra el terrorismo. Tal concepción se gestó en el útero de los lobbys yanquis con  la cópula de la CIA y del pentágono.

Tras la gran guerra –y sobre todo tras la segunda guerra mundial-, EEUU devino en la potencia hegemónica del planeta. Esta hegemonía se fundamentó evidentemente en su poderío armado.  Un dominio que le permitió acceder a la supremacía económica.

Sabemos que allí donde no llegaba el respeto a la soberanía de otros países, llegaban sus marines, sus bombardeos –hoy sus drones-. ¿Qué estado iba enfrentarse con sus razones soberanas o con las bases del derecho internacional a los todopoderosos demonios del pentágono?

Evidentemente, para mantener semejante negocio armamentístico, es preciso generar conflictos e inseguridad a lo largo del planeta. En infinidad de casos, como en Siria, Irak, los Balcanes –palabras del politólogo Kivimäki-, existe la posibilidad de soluciones diplomáticas, pero se huye de ellas. Son más interesantes las bélicas.

Así se ha construido un mundo que avanza con un motor, cuyo carburante es la violencia y el crimen. Un mundo que no se organiza a impulsos de la razón de la justicia y de la solidaridad, sino a impulso de los intereses expoliadores de los más violentos.

Al grito y la protesta de los pueblos invadidos y pisoteados se denomina insurgencia, oposición y terrorismo. Acallar la voz y la lucha de estos desheredados es la misión de la GGCT. Esas monstruosas acciones bélicas, que tanta destrucción y legiones de desplazados provoca

Este –ni la razón de justicia, ni el humanismo solidario- es  el espíritu con el que unos pocos organizan el mundo y las sociedades a su albedrío y en su propio beneficio.  Todo, absolutamente todo, normas económicas, estructuras políticas  y sociales, códigos éticos, medios… se imponen al ciudadano a la fuerza.

Esta es la madre de todo el mal del mundo. Se me puede tachar de simplista. Lo acepto siempre que se me demuestre que esta visión, quizás simplista, no es bien real.

Y como consecuencia de todo esto, estamos viviendo en un contexto en que hasta hechos tan “prosaicos”, como por ejemplo, la rapiña de las eléctricas, se tornan dramáticos.  Dramáticos y humillantes. Envenenados de miedo, temiendo  que la razonable protesta popular contra tal atropello, nos la  resuelvan con el uso de la fuerza, que no de la razón. Que así, hoy por hoy, se resuelve  el hartazgo de la ciudadanía, a multas y mamporrazos.

Pides un referendo, para lo que sea… y los que manejan el cotarro se alteran con espasmos apocalípticos. Que no hablen los pueblos. Y te sacan una ley que puede ser todo lo peregrina que se quiera, pero que has de aceptarla. Y no por que sea justa o te convenza.

Los poderes fácticos no son muy dados al razonamiento y a la negociación. Son más proclives a usar  el zurriagazo y hasta la amenaza del tanque... Que así absolutamente se resuelven en esta democracia de papel todas las quejas que brotan de parte de esta sufrida ciudadanía.

Y digo de parte, porque un gran sector bastante más nutrido de lo que cabría esperar, esta vegetando en un preocupante estado de zombis.

No hacemos nada con maldecir a los Trum, Putin, Rajoy y toda su panda de corruptos… Si están ahí, algo mal habremos hecho los ciudadanos.

Y ese algo es bien evidente. Dejarse manipular hasta convertirnos en una masa pusilánime, imbécil… En puros zombis.

O espabilamos, o nos espabilan, o esto se nos va de las manos…. Porque el gran hermano, que trata de organizar nuestro planeta, no parece tener más cerebro que el celoso King-Kong.