Inicio Egunekoa Gebara y lapoblación, lugares de la memoria (1ª parte)

Gebara y lapoblación, lugares de la memoria (1ª parte) PDF Imprimir E-mail
Iñigo Larramendi   
Lunes, 06 de Febrero de 2017 16:51
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El castillo de Gebara/ Guevara
(Obra original perteneciente a los fondos bibliográficos de la Fundación Sancho el Sabio Fundazioa (Vitoria-Gasteiz))

 

  1. LOS LUGARES DE LA MEMORIA

A la hora de hablar sobre la identidad de un pueblo, nación o Estado, no cabe duda de que uno de los componentes esenciales de la misma son los lugares de la memoria[1]: en definitiva, aquellos lugares y realidades físicas que son asumidas por dicha colectividad como sitios referenciales de su común experiencia histórica, como hitos que resumen la evolución de su conciencia colectiva y los hechos más relevantes de la misma. Siempre, por supuesto, según su propio criterio: detrás de todo lugar de memoria -y también de su omisión- hay una toma de decisión, una actuación política -en el sentido más amplio del término- y una visión de la historia y de uno mismo.

Poco importa, en este sentido, el que dichos lugares de la memoria (montañas, edificios, ruinas, artefactos, libros….) sean grandes o pequeños, feos o hermosos, antiguos o modernos. Puede que de alguno de ellos tan sólo quede el recuerdo (por ejemplo, el arca de la Alianza de los judíos). Tampoco tienen por qué ir aparejados a visiones gloriosas o idealizadas de la Historia (un tópico muy al uso entre los detractores de estos conceptos), sino todo lo contrario: por ejemplo, el campo de concentración de Auschwitz o Hiroshima.  Y es que todo lugar de la memoria tiene una doble vertiente: una dimensión objetiva (histórica), y una dimensión subjetiva (simbólica).

No hay Estado del mundo que carezca de lugares de memoria: la Estatua de la Libertad y la campana de la Libertad (USA), el Foro romano (Italia), las pirámides de Gizeh (Egipto), Santa Sofía (Turquía), la muralla china o la Ciudad Prohibida (China), el Book of Kells (Irlanda), Covadonga o la Alhambra (España), la torre de Belem y el puente dom Luis I (Portugal), la torre Eiffel o el Louvre (Francia), Trafalgar Square y Westminster (UK), el monte Ararat, el memorial sobre el genocidio y la catedral de Echdmiadzin (Armenia)…. son sólo unos pocos ejemplos de lugares de la memoria. Resulta llamativo que, en algunos casos, dichos lugares sean, en realidad, notablemente anteriores a los Estados que ahora representan, teniendo su origen en contextos históricos muy diferentes a aquellos en los cuales nacieron los Estados en cuestión.

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La “Campana de la Libertad”, en Philadelphia (Estados Unidos)
(Imagen propia)

 

En el caso de los pueblos y naciones que, a día de hoy, carecen de Estado, tampoco adolecen de los mismos: la presencia, naturaleza y grado de conocimiento de aquellos son un buen “termómetro” de la fortaleza o debilidad de su identidad. En nuestro entorno, por ejemplo, la fortaleza de Amaiur puede ser considerada como un lugar que, en los últimos años, ha visto recuperar notablemente su papel como lugar de la memoria.

Con esta idea in mente, daremos aquí unas pinceladas sobre dos lugares que, aunque conocidos, distan de ocupar un lugar en la memoria acorde con su trascendencia histórica -al menos, como decíamos antes, en el plano simbólico-.

  1. GEBARA Y LAPOBLACIÓN, ÚLTIMOS REDUCTOS CARLISTAS

Nos estamos refiriendo a las ruinas de dos venerables edificios emplazados actualmente en la Provincia o Territorio Histórico de Álava/Araba y en la C.F. de Navarra, y, en su momento original, en las comarcas vasconas y/o navarras de Álava -muy diferente en territorio y organización institucional a la actual Provincia- y la Sonsierra: el castillo de Gebara/Guevara -en plena Llanada alavesa-, y el castillo de la peña de Lapoblación -también conocida como “el León Dormido”-, entre la sonserrana Lapoblación (de Meano) y la comarca de Bernedo y Marañón.

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Y lo hacemos porque a ambos emplazamientos les une una circunstancia histórica peculiar: fueron los últimos reductos donde, en el “País vasco-navarro” (usando la terminología de la época), se mantuvo resistencia armada por parte de las derrotadas tropas carlistas, tras las dos guerras carlistas que tuvieron lugar en nuestro solar. En ambos casos, además, lo hicieron durante bastantes días después de producirse los hechos que se consideran como puntos finales de ambos conflictos bélicos en nuestro territorio (en los dos casos, las luchas en Catalunya y el Maestrazgo se alargaron aún durante algún tiempo).

En concreto, como detallaremos a continuación, el histórico castillo de Gebara/Guevara fue escenario, en 1839, de los últimos disparos cruzados en territorio vasco-navarro al final de la Primera Guerra Carlista –a resultas de este hecho fue derruido poco después-; y en 1876 lo fue el fuerte de Lapoblación, en los últimos estertores de la -para nosotros- “Segunda” Guerra Carlista (o “Tercera”, cuando se considera como tal la “guerra dels Matiners” que tuvo lugar en Catalunya entre 1846 y 1849).

Además, y más allá de los sucesos aquí referidos, ambos lugares son depositarios de una larga trayectoria histórica que conviene poner de relieve, muy en particular en el caso del castillo de Gebara/Guevara, mudo testigo de los hechos más trascendentales de la Historia de Araba.

(Continuará)

[1] https://historiaymemoria.wordpress.com/2010/11/05/sobre-los-lugares-de-la-memoria/

http://nabarralde.com/es/gogoeta/6898-los-lugares-de-la-memoria

https://martinttipia.com/2017/02/05/gebaraguevara-y-lapoblacion-lugares-de-la-memoria-1a-parte/