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Mikel Sorauren   

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No voy a perder ni un segundo en analizar el momento presente, simplemente, porque tengo la sensación de que no puedo agarrarlo y preguntarle por sus intenciones, ni por el camino que pretende seguir. Me parece que es suficiente clara la realidad, para que asumamos que ya nos encontramos ante el abismo y de que no existe instancia que pueda evitar el derrumbamiento inminente del Imperio español. La forma en que el actual gobierno ha gestionado la política del Estado, es consecuencia de las deficiencias estructurales del mismo Estado español. No existe ninguna posibilidad de que pueda superar el mar de escollos a que ha sido arrastrado.

Esta percepción va ganando espacio entre los soberanistas navarros de cualquier tendencia. Es un  clamor el que cubre nuestra sociedad, reclamando como ineludible el corte de amarras con el Imperio español. Poco importa que nuestro trabajo haya sido más eficaz que la media del Imperio español. El naufragio nos arrastrará a todos, ya que lo de mayor importancia en una nave es el timón, especialmente en las situaciones de peligro y éste lo dirige España.

A decir verdad, está de más en este preciso momento  la reflexión sobre  el futuro de Navarra. Ha pasado ya la hora de las razones y en esta coyuntura nuestro trabajo debe dirigirse a la preparación del instrumento apto –e incluso a su utilización- para alcanzar nuestro objetivo fundamental. ¡No podemos dejar arrastrarnos por los acontecimientos, esperando que éstos nos traigan la independencia! Cuando miramos hacia nuestro interior, concluimos de forma apresurada en nuestra falta de preparación, las diferencias de planteamientos en el seno del soberanismo y la actitud a la espera en que parecemos encontrarnos todos. La percepción  que abrigamos sobre la inmadurez de la presente coyuntura, en relación a nuestro objetivo soberanista, nos lleva a esperar que la inercia de los acontecimientos ponga la independencia de Navarra a nuestros pies, sin tener en cuenta que es cosa nuestra ir hacia la independencia y traerla hasta aquí.

Si dirijo la mirada a la coyuntura en que se debate el Estado español, concluyo en que su mejor baza actual se encuentra en la carencia de estrategia de soberanistas navarros y catalanes y su consiguiente inacción. Ni el gobierno de Rajoy –ni ningún otro de cualquier color- tiene capacidad para sacar a España del atolladero. Es un hecho evidente ante los tumbos que han dado los dirigentes españoles frente a las exigencias de los europeos. No hay por qué esperar a la evolución de la coyuntura. El soberanismo está dejando en el momento actual pasar una oportunidad de oro. Una oportunidad que conlleva la convulsión completa del Estado español, como la presente  que está a la puerta de alcanzar el punto de implosión. A este estado colaborará una decidida actuación que plantee exigencias al gobierno español, con el fin de obstaculizar la acción del mismo y que solivianten a los nacionalistas españoles. En un momento en que España en su conjunto carece de capacidad de maniobra y mientras se enardece el chovinismo español, se tendrá la oportunidad de ofrecer a Europa la necesaria reordenación estatal de la Península ibérica –Hispania- con criterios que respondan a planteamientos racionales y democráticos. Será la hora de la desaparición del Imperio hispánico.

En el momento en que el Reino Unido asume lo correcto de una decisión libre por parte de Escocia hacia su independencia, la reacción virulenta –y esperada- por parte de España, revelará la irracionalidad del nacionalismo español, que se siente acosado por tantos frentes y da muestras contundentes de la falta de seriedad del conjunto del Estado. La propuesta estratégica exige el acuerdo de la mayoría de fuerzas soberanistas, buscando arrastrar a indecisos y contrarios. Naturalmente, se reclama la concurrencia del mayor número posible de organizaciones e individuos de toda índole con organismos interinos para el debate, decisión y organización y superación del actual organigrama de fuerzas soberanistas.

En el momento presente la cuestión de los presos acapara el principal esfuerzo. España tiene interés especial en que el debate derive por esta vía. El éxito obtenido por  los sucesivos gobiernos españoles con esta cuestión es total; no únicamente por haber conseguido ser vistos como agredidos, sino por la fobia que han creado en la sociedad española que se va a cerrar sobre sí misma, asumiendo que cualquier preso vasco merece el castigo, en cualquier circunstancia. El asunto es de suma gravedad por el aspecto humano que implica. Esto no quiere decir que la prioridad de conseguir su liberación sea más factible atacando por este flanco. Personalmente pienso que resultará más eficaz atacar directamente a España reclamando la independencia y recuperación de soberanía.

Tenemos en frente de nosotros un fuerte enemigo. En el momento actual se encuentra muy debilitado. Todo ello es fundamental para los objetivos que reclamamos. Pero podemos contar con otros factores; unos de índole positiva, como pueden ser los planteamientos soberanistas que se dan en Cataluña y otras naciones del Estado. Otros factores pueden contribuir a nuestro favor. Entre ellos el más importante es el desencanto que afecta a la colectividad española y su falta de moral en un momento en el que la discordia va a hacer acto de presencia, radicalizando los enfrentamientos en un marco ya excesivamente convulso. Es esta situación la mejor oportunidad que se nos puede ofrecer, si se clarifican las ideas y plantea un plan adecuado. En todo caso es indispensable nuestra propia actuación, asumiendo la iniciativa estratégica frente a un mastodonte de gran potencia, pero fuertemente afectado por los graves deterioros sufridos recientemente.

Ignoro cuántos de los soberanistas que piensan en la factibilidad de la independencia de Navarra, coincidirán con estas apreciaciones. Yo no puedo ofrecer más que mi convicción y estímulo en la dirección que todos buscamos. Planteo mi propuesta convencido de la viabilidad de la misma y que no requiere otra medida que el ponerse a la obra en este mismo instante.

 

Publicado por Nabarralde-k argitaratua