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Plan de amabilización del Casco Viejo de Iruñea PDF Imprimir E-mail
Leire Martinez Erice   
Jueves, 01 de Febrero de 2018 20:35

¿Eres una de esas personas que está preocupada por el mantenimiento del comercio en el Casco Viejo y con el plan de amabilización de reciente instauración?

Empecemos refrescando la memoria…

Hace ya más de veinte años que no está permitido aparcar en el Casco Viejo y, para mitigar en parte su impacto, la asociación de comerciantes apoyó la construcción del parking de la plaza del Castillo, apoyo que supuso la destrucción de la incalculable riqueza patrimonial que contenía su interior. En cualquier país con una normalidad democrática y cariño por lo propio no se hubiese consentido semejante disparate, por no hablar de las consecuencias penales que hubiera traído consigo semejante actuación.

Transformando su interior en un museo como se ha hecho en muchas ciudades, la plaza del Castillo hubiera sido uno de los focos de atracción turística más importante de Pamplona, con todo lo que hubiera supuesto la llegada de modo permanente de miles de visitantes al mismo centro del Casco Viejo pamplonés.

Hay que recordar también que el mayor plan de amabilización de nuestra preciosa ciudad lo realizó el equipo de la exalcaldesa Yolanda Barcina, peatonalizando toda la avenida de Carlos III desde la plaza de la Paz hasta la plaza del Castillo.

Pero no nos engañemos, el mayor golpe al pequeño comercio en general, y al del Casco Viejo en particular, fue la emergencia del nuevo modelo de consumo que se ha desplazado en sus compras a los grandes centros comerciales del extrarradio pamplonés. Otro factor importante ha sido la instalación de El Corte Inglés en un solar previamente determinado para la Biblioteca General. Importante en su época fue también el no haber sabido aprovechar los preciosos edificios que tenemos en el Casco Viejo para albergar muchas de las instalaciones de la Universidad Pública de Navarra y lo que ello hubiese traído de movimiento en hostelería y comercio en general. También ha influido en ello el no contar todavía una línea de villavesas que conectara el resto de la ciudad con el Casco Antiguo.

Todo ello ha contribuido al decaimiento del comercio clásico, pero si realmente nos preocupara la rehabilitación integral del Casco Viejo tendríamos también que cambiar los hábitos de consumo dirigiéndolos hacia los pequeños comercios y establecimientos que todavía se encuentran en él.

 

 

¿Amabilización=desertización? Un error

OIER ZÚÑIGA -

Sorprendido y en parte penado de la campaña de ciertos comercios del Casco Antiguo de Pamplona, escribo esta carta con gran decepción. Esta iniciativa parte de una lectura errónea desde mi punto de vista y explico a continuación el porqué.

En primer lugar, pretender mostrar ante la ciudadanía que el Casco Antiguo está desierto es una metedura de pata que contradice la realidad visible. Cualquiera que se acerque al centro podrá comprobar que siempre hay gente. Es más, esta afirmación choca con otros discursos que aseguran que el centro está saturado. Ahora bien, habría que analizar a qué acude la gente al centro, quitando el fin de semana, que evidentemente es por el ocio. Esta campaña es mala, muy mala, porque de forma implícita está dejando de lado a varios grupos de clientes habituales o potenciales. En primer lugar los propios vecinos y vecinas. Que en la mayoría somos fieles a ciertos comercios, cada uno con nuestras exigencias y peculiaridades, cierto, pero consumimos en el barrio. ¿Cuánta gente vemos en el centro metiendo bolsas de compra en el maletero de su coche? ¿Cuántos escaparates se ven desde la ventanilla de un coche? Y cuánta gente, sin embargo, andando con bolsas de la compra en la mano por las calles del centro.

En segundo lugar el coche. Según datos de la MCP, el 42% del total de los desplazamientos diarios en la comarca se realizan en este medio. Y de ese 42% nada más ni nada menos el 65% lo hace por motivos de trabajo. Es decir, más de la mitad de la gente que utiliza el coche lo hace para ir a trabajar y el resto por motivos varios: estudios, gestiones, motivos personales y también por compras, por supuesto. Nadie sabe, de ese porcentaje de ciudadanos que acude a comprar en coche, cuántos lo hacen al centro. Yo sólo observo que los parkings del centro siempre tienen plazas libres, exceptuando fines de semana;y que los centros comerciales siempre están llenos de coches también entre semana.

Me pregunto, ¿dónde queda el 58% de personas que nos movemos a diario andando o en transporte público y bicicleta? ¿No somos, acaso, clientes potenciales del comercio local?

Además, en una sociedad con una estructura patriarcal que impregna la sociedad, todavía hoy en muchos hogares son las mujeres quienes se ocupan de las compras diarias. Y sabemos que sólo son 4 de cada 10 las conductoras en nuestras calles. Y que en la mayor parte las mujeres se mueven en otro tipo de medios como el transporte público. Por tanto, excluidas éstas también.

Afirmar que en Pamplona te “cuesta llegar” al centro es desconocer la ciudad o una tomadura de pelo. Iruñea es un entorno urbano compacto en el que las distancias son cortas, y es evidente que no es una odisea acceder al centro. Con esta campaña, lejos de mostrar accesible el centro, blindan la idea de que no se puede llegar, y eso, a la larga, no hará aumentar la clientela.

Con esta campaña el comercio se equivoca. Nos excluye a la gran parte de sus clientes, prefiriendo a los que acuden en coche, que a todas luces no es un porcentaje alto. No digo, pues no lo sé, que no haya disminuido el número de clientes que acudía al centro en coche, pero no es justo hacer alusión sólo a ese tipo de clientes. El comercio del centro debería implicarse en el resto de clientes potenciales y mimar a los que somos fieles. Esa ha sido una de las virtudes del pequeño comercio y es un fallo enorme descuidar toda esa clientela con esta campaña. Genera crispación y cierta incomodidad en los clientes habituales, que nos exigís tomar partido en una batalla a favor del coche que no hemos elegido.

Entiendo la situación de los comerciantes, y no seré yo quien diga que su situación es fácil o cómoda. Luchan por sus negocios y formas de vida. Ahora bien, creo que se dejan llevar por una errónea lectura de la situación. Buscan un acontecimiento, un cambio nuevo, que genera cierta incertidumbre por ser desconocido, para encontrar la explicación de la complicada situación del comercio local. Cuando El Corte Inglés, que dispuso de un solar público a cuatro pesetas, parking propio, y se cambió y peatonalizó todo su entorno para que fuese cómodo acceder a él, pone en el escaparate el mismo cartel que un pequeño comercio, uno de los dos está equivocado.

Invito al pequeño comercio a realizar una crítica de esta metedura de pata y, junto a la vecindad, poner en marcha una dinámica que dé valor al centro y a sus gentes, incluidos los comerciantes.

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