Sarrera Egunekoa Hacia la confederación de Europa

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José Luis Orella Unzué   

El proyecto final al que los europeos aspiramos es la confederación de Europa, ya sea por medio de la unión de las 27 naciones-estado, ya sea a través de la unión de las 88 naciones sin estado como son Escocia, Irlanda, Bretaña, Gales, San Marino. Flandes, Córcega, Hungría, Eslovenia, Malta, Finlandia, Occitania, Holanda, Baviera, Isla de Man, Lituania, Montenegro, Grecia, Rumania, Eslovaquia, Estonia, Islandia, Suiza, Véneto, Alsacia, Francia, Samilandia, Cerdeña, Liguria, Serbia, Suecia, Noruega, Valonia, Albania, Austria, Frisia, Friuli, Islas Feroe, Lombardía, Lorena, Escania, Istria, Letonia, Moravia, Sicilia, Bulgaria, Livonia, Napolitania, Saboya, Bosnia-Herzegovina, Chipre, Dinamarca, Inglaterra, Italia, Piamonte, Sorabia, Tirol del Sur, Alemania, Aosta, Croacia, Normandía, Polonia, Chequia, Silesia, Cornualles, Lietchtenstein, Luxemburgo, Macedonia, Mónaco, Casubia, País Ladino, País Romanche, República Turca del norte de Chipre, Kosovo, País Szekely, Azores, Madeira, País Vasco, Portugal, Galicia, Gibraltar, Ciudad del Vaticano, Países Catalanes, Andalucía, Canarias, Asturias, Aragón, España.

Sin embargo la futura confederación de Europa se está comenzando a configurar por medio de las euro-regiones.

Una Euro-región es una forma de cooperación transfronteriza entre dos o más países europeos. Las Euro-regiones están organizadas para promover intereses comunes a través de la frontera y cooperar para el bien común de las poblaciones fronterizas. Se están conformando euro-regiones europeas por medio de asociaciones de autoridades locales y regionales de ambos lados de las fronteras nacionales con un secretariado fronterizo y un equipo técnico y administrativo con recursos propios. Normalmente no corresponden a ningún gobierno legislativo o institución gubernamental, no tienen poder legislativo propio y sus competencias están frecuentemente limitadas al gobierno local y regional.

En concreto nos referimos a las euro-región Aquitania, Euskadi y Navarra que cuenta con una historia de veinte años de relaciones comunes fundadas en una lengua como el euskera, una cultura común y una semejante manera de vivir.

Todo comenzó con la creación del fondo de cooperación “Aquitania-Euskadi” que permitió el desarrollo de proyectos comunes entre actores de ambos lados de la frontera (universidades, centros tecnológicos, centros de formación, asociaciones culturales, grupos de teatro, clubes deportivos, asociaciones de prevención de la drogadicción…) Estas dos regiones desde 1982 colaboran en el seno de la Comunidad de Trabajo de los Pirineos que gestiona actualmente un programa europeo transfronterizo, como es el Programa Operativo de Cooperación Transfronteriza España-Francia-Andorra. Además las dos regiones pertenecen a numerosas redes internacionales.

Esta primitiva relación se ha incrementado recientemente con la incorporación de Navarra.  Y así entre las actividades suscitadas está la red universitaria que reúne a seis universidades por ambos lados de los Pirineos, con 21 entidades, 201.000 estudiantes y 19 campus. En Aquitania la comunidad de Universidades y Centros, en Euskadi la Universidad del País Vasco, la Universidad de Mondragón y la Universidad de Deusto y en Navarra la Universidad pública de Navarra y la Universidad de Navarra. La reciente integración de Navarra a la mencionada Euro-región ha abierto una nueva puerta navarra de entrada a Europa, a la vez que se ha reforzado la posición de la Comunidad foral en el Eje Atlántico.

Este espacio de cooperación territorial cuenta con casi nueve millones de habitantes y dispone de un marco adecuado para poder hacer frente a retos actuales como la economía del conocimiento, la innovación, el desarrollo sostenible, la cultura, el multilingüismo o el turismo, entre otros.

Otra fórmula de cooperar en la futura confederación de Europa además de las euro-regiones sería por medio de la aportación ibérica con la unión de las soberanías de Portugal, de la Corona de España, de Gibraltar y de Andorra. Esta aportación ibérica no se limitaría geográficamente a la península sino que podría acrecentarse añadiendo los ámbitos de América, de Asia y de África que remodeló en la historia la propia península. Culminando esta hipótesis llegaríamos a un “Commonwealth de naciones europeas” o “Mancomunidad europea de naciones” que comparten lazos históricos y colaboran internacionalmente en el ámbito político y económico.

Esta hipótesis ya ha tenido su trayectoria histórica. Con el exilio republicano hispano de Londres se promovió un debate que se plasmó en el libro “Comunidad Ibérica de Naciones” (1945). Más tarde la Declaración de Lisboa del 10 de abril de 1980 propuso la creación de un Plan de Emergencia Ibérico que supuso el desbloqueo del contencioso de Gibraltar. Hubo que esperar hasta 1991 para que se creara la Conferencia Iberoamericana, lo que conllevó un marco intergubernamental de primer nivel que incluía cumbres anuales entre los Jefes de Estado y de Gobierno.

La diplomacia portuguesa reconoció oficialmente el espacio lingüístico y cultural común de la “Comunidad Iberoamericana de Naciones” compuesta actualmente por Portugal, Andorra y España, países, con intereses comunes en la Unión Europea pero sin conformación institucional. Esta Comunidad Iberoamericana de Naciones estaría compuesta por 750 millones de personas, resultado de sumar 500 millones de hispanoparlantes a los 250 millones de lusófonos y específicamente con soberanías tales como las de Hispanoamérica, Brasil, Portugal, Andorra y España, la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (Angola, Mozambique, Guinea Bissau, Guinea Ecuatorial, Cabo Verde, Santo Tomé y Príncipe, Timor Leste y Macao), así como de otros territorios con pasado cultural ibérico tales como República Árabe Saharaui Democrática, Islas Filipinas, Puerto Rico o Goa, entre otros, si así lo decidiesen soberanamente. Esta comunidad tendrá como idiomas oficiales sus respectivos idiomas oficiales: portugués, español, catalán, euskera y gallego.

Y finalmente esta “Comunidad Iberoamericana de naciones” daría apoyo a una “Commonwealth de naciones europeas” o Mancomunidad europea de naciones que en un marco global compartan lazos históricos y colaboren internacionalmente en el ámbito político y económico. Esta Mancomunidad europea de naciones se vería luego incrementada por la aportación de los ámbitos de las culturas germánica y eslava integradas ya en la Europa actual.