Sarrera Egunekoa No hay plan secreto, ¿y ahora qué?

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Jose Rodríguez   

La situación en la que estamos más o menos en el mundo independentista la resumí en un artículo de El Punt Avui. Lo malo es que aún hay quien cree que tenemos un as en la manga, un plan secreto, un arma maravillosa, una wunderwaffe. Tengo muy malas noticias. No las hay, no hay planes secretos, no hay ases en la manga y de hecho después del 1 de octubre nos hemos quedado sin estrategia. Lo que no quiere decir es que hayamos trabajado como pollos descabezados.

Desde el 1 de octubre nos encontramos sin estrategia, creíamos que si intentábamos llegar hasta el final habría mediacones que forzarían al gobierno de Rajoy a sentarse y encontrar una solución pactada. Las mediaciones llegaron, personas importantes, gobiernos y parlamentos. Autoridades de todos los colores se ofrecieron a mediar entre el estado español y el govern catalán. Pero el problema de estas mediaciones es que ninguna fue aceptada por parte del estado. Lo que recibieron fueron portazos en los morros.

Además Europa no fijó unos límites muy bajos para la capacidad de represión del estado español. Básicamente le dijo que no quería sangre pero que podía aplicar todo el aparato represivo judicial y policial que quisiera. Como dijo de forma cínica Manuel Valls, “mientras no haya muertos no hay represión”. Aunque esa posición se ha ido mitigando con el tiempo debido al esfuerzo de internacionalización del conflicto, durante unos días Rajoy se sintió cómodo para que pudiera anunciar la amenaza de violencia si Puigdemont declaraba la independencia.

Por eso la declaración de independencia, fruto ya de ni tan siquiera aceptar por parte del estado la no aplicación del 155, fuese simbólica. Muchos dicen que ha sido un irresponsable, pero yo creo que no. Las acciones derivadas en los últimos días han permitido ganar ventajas tácticas importantes: tenemos más capacidad de internacionalización que nunca, la visibilización del estado español como estado represor es muy alta, y hemos puesto una pica en Flandes (nunca mejor dicho) con la DUI diciendo, “hemos llegado aunque somos incapaces de ejecutarla” es un frame que el independentismo necesitaba.

Pocos valoran que la cohesión del independentismo es clave, y que conseguir victorias aunque sean simbólicas es esencial. Muchos después de leer artículos como este u otros de gente más sabia que yo se van a sentir decepcionados. Aún siguen creyendo en las soluciones bajo la chistera y tener consciencia que nuestra estrategia ahora ha de cambiar y que las armas maravillosas no existen es un golpe. A esas personas, que son las que más han puesto a nivel personal y humano por la causa hay que recuperarlas. Y la DUI y los costes personales que paga el Govern en su propia piel es para ellas. Es la forma de demostrar que el estado estaba dispuesto a todo. Incluso a retorcer las leyes penales a su gusto.

Además el sacrificio de Govern y de los Jordis nos da ventajas a los que sí podemos actuar, a los partidos y a las entidades. No tenemos estrategia, pero los movimientos tácticos a pesar de un coste altísimo han salido bien. Y eso nunca podremos agradecérselo.

¿Y ahora qué? Es la gran duda que nos corroe desde hace semanas. Hasta ahora hemos seguido movimientos reactivos no estratégicos. Sino tácticos e incluso improvisados, logrando sostener algunas posiciones. Y de momento el movimiento independentista no se encuentra destrozado sino aún está en el campo de batalla.

Antes de definir la nueva estrategia, hablemos de que puntos fuertes tenemos y puntos débiles en cada esfera.

Frente internacional

  • Tenemos una excelente posición en la opinión publicada y pública. Como nunca nuestra causa tiene una prensa que más o menos nos es favorable y las opiniones públicas de algunos países (Eslovenia o UK) está volcada a nuestra causa. Que más del 90% de los televidentes de la BBC consideraran que España es un estado fascista indica en que estado la opinión pública de UK es favorable a nosotros.
  • Tenemos algunas posiciones ganadas en apoyos a coste 0 a nivel internacional. Aún ningún estado ha buscado el conflicto abierto con España para reconocernos o apoyarnos. Pero las maniobras de la diplomacia española les está generando costes, el rifirafe con diputados finlandeses, con miembros del gobierno belga o con parlamentarios eslovenos desgasta la posición española. El bloque europeo no es granítico, el eurogrupo liberal, los verdes y el de pequeñas naciones está en contra de la actuación represiva del estado. Ya hay editoriales que leen los eurócratas que indican que la línea europea no es la más inteligente.
  • Pero no nos llevemos a engaños. Aún no hemos ganado entidad para que estados de la UE o del CEE nos reconozca. La presión de la opinión pública o partidos favorables a nuestro reconocimiento aún no es lo suficiente fuerte.
  • Aún España no es percibido como un estado represivo para muchos socios de la UE, el malestar de Bélgica, Suiza o UK aún no se ha trasladado a mayores. Sabemos que la UE no va a mover por el momento demasiados hilos porqué la opinión general europea es que España es una democracia. Ese frame es clave que lo rompamos.

Frente interno:

  • No somos suficientes. Ser el 50+1 es suficiente para ser mayoría (y estamos muy próximos a esa situación) pero insuficiente para llevar al país a una ruptura democrática. Esas carencias las notamos especialmente en algunos entornos sociales, que no tengamos un “Solidarnosk” rupturista es precisamente porqué la fuerza del independentismo entre las clases trabajadoras industriales es muy pequeño.
  • Tenemos una mayoría fuerte en el frame democrático. La suma de algunos restos de activistas próximos al PSC y de parte del entorno de los comunes cuando el frame enfrenta autoritarismo frente a democracia es algo que nos da más fuerza. Existe aún demasiado inmovilismo por la compra de otras cosmovisiones en sectores socialistas y comunes. Los rivales han tenido éxito, especialmente entre el votante socialista de sumarlo a una causa reactiva anti-independentista. Que el PSC aún tenga preponderancia entre ciertos sectores sociales hace que haya una opción “españolista” amable. Sin el PSC estos sectores no tendrían ese paraguas y se alejarían del españolismo más rancio (al menos en las formas) del PP y C’s.
  • Tenemos un problema de mando estratégico. El que hayan encerrado a los Jordis, que tengamos medio Govern en el exilio y la otra mitad preso nos ha descabezado. El mando que nos queda en entidades y partidos está conmocionado, preocupado por sus compañeros, reactivo intentando buscar la mejor forma de presentarse a las elecciones. Necesitamos recomponer la dirección política del procés y que definan una nueva línea estratégica.
  • A pesar de todo el movimiento independentista aún está prácticamente indemne y entero. La estrategia de no lanzarnos a una resistencia en la calle a la aplicación del 155, que hubiera simplemente alargado la lucha unas semanas, ha permitido salvar a nuestra gente. Aún así, los activistas están cansados, que no con ganas de retirarse y bajo una dinámica de la movilización por la movilización. Ahora mismo vamos a ir a Bruselas en una manifestación costosa y con poca repercusión simplemente por el hecho de no dejar a la gente sin hacer nada. Pero este valor, nuestros activistas, es nuestra mejor baza y tenemos que aprovecharla de manera más inteligente.
  • Hemos demostrado que sin violencia no podemos sostener resistencia a un estado. Pero logísticamente el estado también se encuentra al límite. Su aplicación del 155, más allá de la terrible reacción judicial, es ténue. Son conscientes que tampoco pueden sostener una ocupación de las instituciones, de ahí que las elecciones sean también tan pronto. Los “piolines” también están al límite. Para ellos mantenerse fuera de su entorno personal, sin ver a sus familias, encerrados muchos de ellos en hoteles y barcos, sabiendo que son mirados de soslayo y con hostilidad contenida es algo que tampoco es muy sostenible a largo plazo. El desgaste del frente interno en España también es palpable.

A todo esto, ¿que es lo que deberíamos hacer?

  • Lo primero es que el mando político independentista se recomponga, se repartan los papeles. El Govern en el exilio, si logra la no extraditación a España, liderar la lucha simbólica de la internacionalización (aunque no solos), el Govern en prisión liderar la lucha moral, pero necesitamos un mando aquí, en Catalunya, que asuma la dirección política del procés y coordine los esfuerzos. Además ha de rediseñar una estrategia que escape al corto plazo de unas elecciones o la necesidad de liberar a nuestros presos políticos.
  • Lo segundo es ganar las elecciones del 21D, aunque no vayamos a una defensa acérrima de la DUI, el nuevo gobierno ha de ser netamente independentista. Primero para romper el intento de una solución de tercera vía de izquierdas, segundo para evitar a Arrimadas al frente de la Generalitat y tercero para sostener la lucha a medio plazo. Seguramente más tarde o temprano terminemos con un 155 nuevamente, pero mientras decidimos cuando y como volvemos a sufrirlo hay muchas cosas que puede hacer este nuevo gobierno.
  • Lo tercero es ganar hegemonía social, romper el espacio sociológico del PSC y ocuparlo. Ganar el entorno sindical, la segunda corona metropolitana, el área metropolitana de Tarragona, dejarlo restringido a zonas pequeñas y hacer que el 80% de los ciudadanos catalanes tengan alcaldes y gobiernos independentistas. Mientras tanto guante de seda por parte del independentismo clásico al entorno de los comunes y dejar a los comunes independentistas que guíen la estrategia para ganarnos esos sectores. Si han de hacer mano dura con Colau, Doménech, etc.. que sean los comunes soberanistas. Hay que asociar al PSC actual con la represión, la violencia policial e incluso la violencia fascista. Han sido cómplices, la han blanqueado y es clave que su base social lo vea así.
  • Lo cuarto es trabajar para una acción de resistencia pacífica a lo que hemos de trasladar al mundo como una represión antidemocrática. La tensión, de baja intensidad, no ha de desaparecer. Entre la ocupación del aeropuerto y el bloqueo de las consellerías y caceroladas hay mucho margen para hacer resistencia pacífica no violenta. Seamos creativos, equivoquémonos (siempre sin llegar a ninguna muestra de violencia) pero tiremos adelante con ideas distintas a las que hemos estado haciendo. Tenemos que seguir un problema y no solo a nivel institucional.
  • Lo quinto es desalojar al fascismo de las calles. Denunciarlo, señalarlo, utilizarlo en nuestra campaña internacional. Pero derrotarlo. Para ello los Mossos serán esenciales. Y denunciar a todos los que lo blanquean, comenzando por el estado español. Tanto fuera como dentro. Las calles son nuestras, y de aquellos que pacíficamente las quieran ocupar, pero para nada del fascismo.
  • Lo sexto es conseguir la liberación de nuestros presos políticos y evitar la extraditación de nuestros exiliados. En esto ha centrado parte de nuestros esfuerzos de los últimos días. No nos hemos de olvidar de ellos. Y aunque el opresor busca que dediquemos esfuerzos a ello para no dedicarlos al objetivo por el que luchamos, es un deber moral con ellos.
  • Lo séptimo es internacionalizar, internacionalizar y internacionalizar. Lo que hacen las ANC internacionales es heroico (los compañeros de Suiza con un palo y una piedra han sacado petróleo) pero no suficiente. Hemos de volcar nuestros esfuerzos en ello. Tenemos un embajador de excelencia en Puigdemont. Pero hemos de redoblar esfuerzos. Sabemos que hemos hecho mella, pero llevamos poco tiempo causando daños reales.
  • Lo octavo es apartar el pensamiento mágico. No tenemos prisa, no estamos a tocar la independencia. A corto causa movilización, pero a largo plazo nos desmantela, nos desmoraliza. Además desactiva las líneas de trabajo estratégicas priorizando las tácticas y ahora tenemos que ser, por una vez, más estratégicos que reactivos. Por favor, enviemos a roles donde saquemos fruto de su creatividad a todos los evangelistas del “lo tenemos a tocar” o los que aún pregonan que el 21D es un referéndum enmascarado. Ahora mismo son tóxicos para la causa haciendo lo que hacen, y a pesar de ello su energía nos es necesaria.

Y con esto espero haber dado algunas pistas de por donde podemos trabajar. Es hora de dividirnos el trabajo, cada uno hacer lo que mejor sepa y remangarse. Cuando antes nos pongamos, antes recuperaremos la iniciativa que hemos perdido en manos de la convocatoria de elecciones de Rajoy.

Podemos ganar, es cuestión de cambiar de marco estratégico y hacerlo.

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