| Nabarralde | NABARMENA |
Inaxio Iriarte Martinez de Rituerto |
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| Black hole II | |
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La infinidad de parámetros que forman parte de eso que llamamos clima hace en verdad muy difícil su completo conocimiento a pesar de los increíbles avances en estos últimos años al respecto. Por separado, estos elementos que lo componen: astronómicos, atmosféricos, de la hidrosfera, magnetosfera, litosfera, criosfera y biosfera, junto a sus características físico-químicas, son muchísimo mejor conocidos; el problema es que todos interactúan con todos, retroalimentándose positiva y/o negativamente y/o anulándose entre si, y nunca bajo un único patrón. El clima es el resultado de este "totum revoltum"(no confundir con tiempo meteorológico). Hoy en día, (a pesar de ser un tremendo progreso con respecto a 20 años atrás) si a penas somos capaces de ir más allá de la predicción meteorológica para diez días, imaginemos lo difícil que se puede plantear la predicción climática, la tendencia meteorológica futura. A pesar de todo, todos los diferentes modelos diseñados, que gracias a las potentes maquinas informáticas podemos aplicar, coinciden en lo básico: la confirmación de un futuro calentamiento global para este siglo. Un dato es evidente y contrastado: el aumento en un 30% de la concentración global de CO2 atmosférico en los últimos años, desde el inicio de la revolución industrial en "occidente", inducida por este privilegiado 20% de la población planetaria rica con los USA a la cabeza. Esta "revolución" ha sido posible gracias al acceso barato y sin límite de energía esencialmente fósil, de modo que el binomio CO2 y consumo de energía es impepinable. Pero aquí, "tokristo" se lava las manos. El ciudadano de a pie, el primero. Éste, pasa por considerarse una victima del sistema para seguidamente hacerse el "longuis", sin renegar a nada de lo que le pueda ofrecer el mismo, desde el "cuatroporcuatro" para llevar a sus niños a las "ursu" hasta el viajecito o viajecitos anuales (a ningún sitio) en el sistema menos eficiente y mas contaminante de transporte conocido y en auge: el avión; pasando por el uso de agua potable para la cisterna del ¿inodoro? a 1 euro el metro cúbico, mientras se pide un botellin de agua ¡mineral! ( no va a ser vegetal o animal) de un cuarto litro por otro eurito en el bar del barrio al que, por supuesto, va en "todoterreno". Nuestra desfachatez es alucinante. Somos capaces de esto y sin embargo preocuparnos por el cambio climático que, al parecer, se avecina. Pero así, a secas, en abstracto, que a lo mejor se nos inunda el chalecito de la costa como hipotético efecto colateral del mismo. ¿Y que es de ese 80% de la población restante que no tiene acceso a este nuestro paraíso? ¿A esos bienes que tan imprescindibles nos resultan? Ah bueno, si; adoptamos una chinita y así, auto justificamos el proseguir con el "status quo" adquirido, depredando sobre el resto pobre. La chinita cumple perfectamente la función, ya pasada de moda, de la limosna "post-misa". Todos al cielo. Cambio climático ha habido desde que la tierra es tierra, y lo habrá hasta que el sol la achicharre en unos miles de millones de años mas. El problema actual es que la tasa de CO2 (y mas cosas) antropogénica que estamos vertiendo es un millón de veces mayor a la que emite la tierra sin nuestra ayuda, y eso el clima lo nota. Las consecuencias de este vertido incontrolado las veremos en un futuro relativamente cercano, mientras tanto la salida del túnel sigue sin aparecer. Necesitamos energía para que nuestra civilización tecnológica no desaparezca y no queremos abandonar nuestros privilegios. Los países emergentes, unos 3.000 millones de seres, quieren imitarnos, vivir como nosotros; el asunto es que es físicamente imposible en los parámetros actuales de consumo, harían falta varias tierras para ello y sólo disponemos de una. Cada vez es más evidente que el problema radica en el modelo de vida occidental, en el modelo de sociedad. No se puede considerar un planeta finito como si no lo fuera. A esta marcha el crack llegará más pronto que tarde, y no será precisamente debido a un cambio climático (excepto el temido invierno nuclear). Si deseamos mantener lo positivo de nuestra civilización y su calidad de vida, habrá que cambiar (y mucho) para hacerla compatible con la tierra misma y con el resto de sus habitantes. El ahorro y la eficiencia son armas poderosas a la hora de la transición. La tecnología puede ayudarnos mucho; pero si realmente queremos ser sostenibles con el planeta y solidarios con el "maldito" 80% restante, el cambio de mentalidad debe de ser total por ambas partes, así como por la clase política y dirigente (la más importante) mundial. Estamos cerca del "peak oil" famoso y, por mucho que nos hagamos los sordos, es cada vez más evidente que la demanda y la oferta van a la par, lo que supone una energía cada vez más cara, sin contar avispados especuladores. Aún disponemos de energía fósil como para poder hacer una transición "tranquila", sólo posible si desde ya nos planteamos un nuevo modelo mundial mas justo y democrático, no sólo energético. El consumo exponencial actual, con sus exponenciales residuos de todo tipo, es suicida. Hagámoslo aunque sólo sea por egoísmo. Ahora bien ¿Una transición hacia dónde? Un repaso de la situación actual nos dice a las claras quien es quien en el fabuloso negocio de los combustibles, y en verdad, es descorazonador. Uno de los mayores beneficiarios son los propios estados, sus beneficios son espectaculares. En el caso del transporte por carretera: impuestos de matriculación, de carburante, de circulación, de transferencias, sumaron para el estado Español la friolera de 24.383 millones de euros en 2005 (16.802 por el carburante), aproximadamente el coste de la importación de todo el crudo ese año. Además los grandes monopolios se resisten a abandonar semejante chollo por cuestiones tan espurias como la solidaridad internacional. También las tendencias filosóficas de este tipo de empresas, siguiendo su línea de crecimiento perpetuo, han empezado a lanzar sus globos sonda pro nucleares de fisión ¡¿limpia!? Y fusión, sin valorar otros aspectos, como son la poca estabilidad mundial y la revalorización en este contexto de un objetivo militar claro como son las centrales eléctricas; y sin contar que el mundo de la energía no es solo electricidad. La enorme industria petroquímica de la que tanto uso hacemos (desde un cepillo de dientes hasta el volante del coche) deberá evolucionar adaptándose a la escasez de su materia prima: el petróleo. Es importante darse cuenta de que energías de este tipo, con 6 mil millones de "sapiens sapiens" tirando de enchufe, supondría un calentamiento directo atmosférico temible sin necesidad alguna de la ayuda de los gases manta. La salida no es otra que la potenciación de las llamadas energías renovables por muy imperfectas, discontinuas y diseminadas que sean o estén. Ésto, más el ahorro, la eficiencia, un precio ajustado a los costes ambientales, la tecnología y una mas justa relación entre los pueblos debería ser suficiente para la reconversión mundial a la sostenibilidad con mayúsculas. Las renovables: solar térmica, fotovoltaica, eolica, biomasa, geotérmica, de las mareas, de las olas, hidráulica, reciclado de combustibles y basuras, corrientes marinas…tienen sus limitaciones arriba indicadas, pero a la vez esas son sus virtudes a explotar para conseguir un cambio de mentalidad en la población 1º El calor inyectado a la atmósfera es 0, no hay calentamiento ni enfriamiento. 2º Son discontinuas Hasta ahora el personal ni sabe ni le preocupa lo mas mínimo de donde ni como llega el agua, la electricidad o el gas a su casa. Da al interruptor y "eureka" se hizo la luz; de la misma forma que ese parásito que tienen muchas viviendas al que le aparece siempre la ropa limpia y planchadita en el armario, sin saber ni preguntarse cómo es posible cuando él, la deja tirada y sucia al lado de un artefacto que llaman lavadora. Con la basura pasa otro tanto, uno la deja en la acera y ¡ale hop! Al día siguiente desaparece; impresionante!. Con energías renovables podríamos comprender esos procesos tan misteriosos y así concienciarnos de lo valioso que es el recurso y de lo caro que nos sale ambientalmente su derroche. 3 Están más dispersas Ideal para consumos locales sin las enormes pérdidas de transporte actuales; más al alcance de todas las poblaciones, democratización de las fuentes y facilidad a la hora de independizarnos de las multinacionales sangrahomos actuales. Las renovables, junto al ahorro, la eficiencia energética, la tecnología y un cambio en el modelo cultural y de relaciones internacionales puede ser lo único viable moral, ética y físicamente para asegurar la supervivencia del "homo tecnologicus" en un futuro no muy lejano y nada halagüeño. Resumiendo, lo preocupante no es un posible cambio climático. Lo preocupante es el modelo de vida del 20% de la población mundial que en 100 años ha llevado al restante 80% a la mas absoluta miseria, a costa de unos recursos energéticos fósiles de todos, pero que solo ellos podían comprar y que ahora, con el mayor de los cinismos, pretenden seguir usurpando al resto con la excusa de un aumento del CO2 atmosférico por ellos provocado. ¿Qué pasa?, ¿Por qué lo que ha sido bueno para nosotros no lo es ahora para ellos? ¿Quien es el majo que me argumenta algo sólido en contra de que ellos puedan acceder, según nuestros parámetros consumistas, a nuestro innegable bienestar? Es evidente que debe ser la clase política la que lidere este cambio necesario si realmente queremos más justicia social pero no olvidemos que nosotros tenemos nuestra cuota personal de responsabilidad al votar a uno o a otro, o al abstenernos; al tirar de la cadena; al comprar o no un coche; al hacer un viajecito; al encender la luz; al estar en casa en mangas de camisa en invierno y con jersey en verano; al ganarnos el pan como foral, especulador o peón; al practicar ciertos deportes motorizados y otros con pelotitas; a la hora de la compra diaria entre A o B; al casarte e ¿invitar? a los colegas y familia a la bacanal consumista correspondiente; al vivir en un tipo de casa u otra; Etc. Etc. Etc. No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita. Lo dicho, a algunos les vale con una limosna después de misa, o el rescate de un huérfano ucraniano, o con el pago de una cuota a una ONG (¿no gubernamental?) mientras tenga kivis todo el año Así nos va, y lo que es peor, así nos irá. ¿Pesimista?Para nada. Moskeao |
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